Gastrolitos asociados a un esqueleto de dinosaurio herbívoro (Dinosauria, Sauropodomorpha) del Triásico-Jurásico de la provincia de San Juan, Argentina
Resumen
Sauropodomorpha es un clado de dinosaurios herbívoros que habitó los
ecosistemas terrestres desde el Triásico Tardío hasta fines del Cretácico, siendo el
primer grupo de dinosaurios en radiar y alcanzar una amplia distribución mundial
durante más de 140 millones de años. Los sauropodomorfos aparecen como formas
pequeñas y gráciles, algunas omnívoras, tendiendo a una herbivoría especializada y
al aumento de su masa corporal, convirtiéndose en los animales gigantes más
grandes conocidos en la historia de la vida en la Tierra. En Argentina, el registro fósil
de este grupo es sumamente variado y abundante, abarcando desde formas
tempranas, formas sauropodiformes no-saurópodos, y hasta las formas más
derivadas representadas por los gigantes saurópodos. Particularmente en la
provincia de San Juan, la Cuenca de Marayes-El Carrizal preserva una excepcional
fauna de dinosaurios sauropodomorfos en sus niveles triásicos y jurásicos, con
registros que incluyen tanto formas basales de pequeño porte a robustos
saurópodos.
En el marco del presente Trabajo Final de Licenciatura, se propone el estudio
del espécimen PVSJ 1108 correspondiente a un nuevo dinosaurio sauropodiforme
representado por un esqueleto parcialmente articulado, descubierto en la Formación
Quebrada del Puma (Triásico-Jurásico), de la Cuenca de Marayes-El Carrizal,
Provincia de San Juan, Argentina. El espécimen preserva parte del esqueleto axial
(vértebras cervicales y dorsales), cintura escapular (ambas placas esternales,
escápula y coracoide izquierdos) y miembro anterior incompleto (húmero y
fragmentos de radio y ulna izquierdos y ambas manos incompletas). El análisis
anatómico y filogenético sugiere que este ejemplar corresponde a una forma basal
de Sauropodiformes, estrechamente emparentada con los sauropodiformes
no-saurópodos Leonerasaurus y Mussaurus del Jurásico de Patagonia.
En íntima asociación espacial con la región torácico-abdominal (asociada a
las vértebras dorsales D1-D8 y contenida por la caja torácica), se identificó in situ
una inusual agrupación de 42 clastos interpretados como gastrolitos, rocas que se
alojan en el estómago de diversos vertebrados actuales y fósiles. Estos clastos
exhiben una forma marcadamente redondeada, están compuestos en más del 85% por cuarzo y suman una masa total aproximada de 350 g, equivalente al 0,3% de la
masa total del ejemplar (estimada en ~113 kilogramos). Esto coincide con la
estrecha correlación existente entre la masa corporal de animales litófagos con la
masa de los clastos que ingieren (p. ej., ornitópodos, aves actuales). Dado que la
acumulación de clastos fue hallada en el área anatómica correspondiente al tracto
gastrointestinal y contenida por una caja torácica parcialmente articulada, se
concluye que los clastos asociados al PVSJ 1108 representan gastrolitos, productos
de una conducta de litofagia. A nivel global, este hallazgo representa el primer
reporte de litofagia para un sauropodiforme basal y el primer registro indiscutido de
gastrolitos en un Sauropodomorfo no-saurópodo para todo el continente americano.
Junto con los hallazgos históricos de Gyposaurus en África y
Sellosaurus-Plateosaurus gracilis en Europa, el espécimen PVSJ 1108 representa
una de las tres únicas evidencias directas que documentan esta conducta entre las
formas no saurópodas, la cual podría haber influenciado en la radiación evolutiva de
los primeros grandes herbívoros terrestres.
Desde un enfoque paleobiológico, los gastrolitos habrían intervenido en la
trituración mecánica del alimento, posiblemente alojados en una estructura
anatómica similar a una molleja o molino gástrico. Esto podría haber representado
una estrategia digestiva para asimilar nutrientes y compensar la carencia de una
dentición especializada para el procesamiento oral del material vegetal. En el
escenario de reestructuración de los ecosistemas asociado a la extinción masiva del
Triásico-Jurásico, esta estrategia biológica podría haber sido clave para permitir a
este linaje procesar eficientemente la vegetación y sentar las bases fisiológicas para
el posterior camino evolutivo hacia el gigantismo en las formas derivadas de
Sauropodomorpha.
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- Biología [45]
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